La instalación de Ubuntu 11.10 no se diferencia prácticamente en nada de la instalación de otras versiones anteriores de la distribución: un asistente de instalación te irá conduciendo por todas las fases de instalación de una manera muy guiada para que no experimentes ninguna dificultad. El proceso llevará unos 20 ó 30 minutos en lo que respecta a una instalación básica del sistema aunque si le indicas al asistente que pueda conectarse a Internet para actualizar el sistema o instalas con posterioridad aplicaciones añadidas ya tendrás que dedicarle mucho más tiempo dependiendo, entre otras cosas, de la velocidad del procesador de tu equipo y, sobre todo, de la velocidad de tu conexión.
Introduce el soporte con la imagen Ubuntu 11.10 en el lector o USB y reinicia para que el ordenador arranque desde él. Espera un poco: en breve se carga el menú inicial del Live CD. El primer paso será seleccionar el idioma del asistente de instalación. Será también el idioma predeterminado del sistema una vez que se haya instalado.
Observa que el listado es muy amplio: responde al compromiso del proyecto Ubuntu de reconocer el derecho que cualquier usuario tiene a disponer del sistema en su propia lengua. Selecciona español (o cualquier otro idioma de tu elección) y observa como la pantalla se muestra en castellano.
En pantalla se muestra ahora un nuevo menú con distintas opciones. Selecciona la entrada Probar Ubuntu sin instalarlo si lo que quieres es testear el sistema operativo o bien, si estás completamente convencido de su instalación, la entrada Instalar Ubuntu.

Cada ventana que se muestre en pantalla te indicará en qué etapa te encuentras de la instalación. En esta primera, Ubuntu 11.10 te da la bienvenida al asistente de instalación en perfecto castellano. Ese será el idioma en el que se instalará en tu equipo. Pulsa en el botón Continuar para seguir.
En esta pantalla el asistente te informa si el ordenador cumple con los requisitos de hardware para la instalación de Ubuntu 11.10.

El equipo debe tener al menos 4,4 GB de espacio libre en el disco, debe estar conectado a la red eléctrica a través de una fuente de alimentación (importante cuando se trata de portátiles y netbooks), y es recomendable que disponga de conexión a Internet (aunque esto no es estrictamente necesario si usas el disco).
Si la ventana te indica que no tienes conexión a Internet acude a la barra superior de la ventana. En la parte derecha puedes ver el icono de tu conexión. Si es una conexión inalámbrica aprovecha ahora para ver el listado de wifis disponible, selecciona la tuya e introduce la contraseña de acceso. Un globo informativo te indicará que, en efecto, ya estás conectado.
En la ventana puedes ver además dos opciones que puedes validar, si lo deseas:
Descargar actualizaciones mientras se instala. Si validas esta opción Ubuntu utilizará los períodos de inactividad durante la instalación para descargar los parches y actualizaciones de seguridad de la Web, pero sin llegar a instalarlos.
Instalar este software de terceros. Si validas esta opción Ubuntu instalará los codecs para reproducir archivos MP3 y contenido flash durante la instalación (aunque esto puede que no obtenga todos los codecs necesarios). No es estrictamente necesario que lo hagas en este momento, puedes instalarlos más adelante.
En realidad ambas opciones las dejamos para después de la instalación, así pues no las valides, así la instalación será más rápida.
Este es el punto crítico de la instalación. Tras unas comprobaciones previas Ubuntu será capaz de detectar la presencia de discos duros, particiones y otros sistemas operativos instalados en el ordenador. Y en la ventana te ofrecerá distintas opciones dependiendo de lo que haya encontrado.
Borrar disco e instalar Ubuntu. Esta opción borra todo el contenido del disco duro (todito, todo... incluso tus archivos personales, las fotos de tu familia o los documentos de texto con tu trabajo). Ya sabes, no la utilices a menos que quieras hacer precisamente eso.
Si ya tienes otro sistema operativo instalado en el ordenador (por ejemplo, supongamos que tienes Windows XP, o Vista, o Windows 7), Ubuntu lo detectará y te propondrá Instalar Ubuntu 11.10 junto a...
Si ya tienes una versión anterior de Ubuntu instalada en el disco (supongamos que tienes la versión estable LTS 10.04), el asistente también te propondrá o Actualizar Ubuntu 10.04 a Ubuntu 11.10 o Borrar Ubuntu 10.04 y reinstalar (esto eliminará todos los datos de tu versión anterior de Ubuntu y sustituirá el sistema con la nueva versión).
Algo más. Esta opción es la que te permite controlar en cada momento cuál es la configuración que deseas para la instalación de Ubuntu 11.10. En este caso te tocará a ti definir las particiones manualmente. Pero esto requiere ciertos conocimientos sobre los discos duros en sistemas Linux, sobre redimensionamiento de particiones y sobre creación de particiones específicas para sistemas GNU/Linux. Es tal vez la mejor opción ya que te permite controlar en todo momento donde se instalará el sistema, si dejas una partición concreta para tus datos personales, el espacio que asignas a cada partición, etc. Un asistente gráfico te permitirá ver la tabla de particiones de tu disco o discos duros y te mostrará diversos botones en pantalla con los que puedes cambiar las particiones, editarlas, eliminarlas, formatearlas, etc. Como puedes ver esta es la opción más configurable, aunque bien es cierto, también la más complicada. Te indicaremos más adelante cómo proceder, pero si no estás del todo seguro opta por alguna de las opciones automáticas anteriores y deja que Ubuntu lo haga todo por ti.
En esta captura de pantalla puedes ver que el asistente de instalación ha detectado que ya tienes instalado Windows XP Professional en el equipo. Si no te importa eliminar este sistema y quedarte únicamente con Ubuntu selecciona la opción Reemplazar Microsoft Windows XP con Ubuntu, pero si lo que deseas es disponer de un arranque dual Windows XP – Ubuntu para que al iniciar el equipo seleccionar aquél con el que arrancar valida la opción Instalar Ubuntu junto a Microsoft Windows XP.
Pero fíjate ahora en la siguiente:
Esta fue la ventana que salió al intentar instalar Ubuntu 11.10 en un equipo que tiene instalado Windows 7. En este caso, este equipo dispone de 4 particiones primarias y las cuatro están ocupadas por el sistema Windows o por herramientas de configuración y recuperación del fabricante del ordenador. Si se quiere mantener Windows 7 no queda más remedio que utilizar obligatoriamente la opción Algo más y particionar manualmente el disco duro.
Ubuntu detectará la situación geográfica del equipo, en este caso indicará Madrid al haber establecido como idioma de instalación español. Este parámetro se utiliza para ajustar la fecha y hora del sistema. Ubuntu ya sabe donde estás y no tendrás que hacer cambios. Si estás de acuerdo con el ajuste automático pulsa el botón Continuar.
El asistente te pregunta ahora por el tipo de teclado que dispones. Al seleccionar en el primer paso español, Ubuntu intuye que tu teclado también es el español por lo que, inteligentemente, te muestra esta distribución como la elegida. Puedes comprobar si se ajusta correctamente escribiendo algunas palabras en el recuadro de texto de la ventana que tiene esta finalidad: por ejemplo, prueba a escribir alguna palabra con ñ, con tildes, con apóstrofes, el punto y coma, etc.
Cuando estés seguro de haber seleccionado la distribución del teclado adecuada pulsa el botón Continuar.
Es un sencillo formulario en el que tienes que escribir algunos datos. En primer lugar, tu nombre y apellidos, si deseas anotarlos. También asignará un nombre al equipo: por defecto, Ubuntu le asigna el identificador nombre-desktop, pero puedes cambiarlo a tu antojo. A continuación, debes escribir el nombre con el que quieres iniciar sesión, es decir, el nombre de usuario que utilizarás para identificarte ante el sistema.
No utilices ni caracteres especiales, ni ñ ni tildes. Apunta este nombre de usuario para no olvidarlo. Si más tarde no recuerdas este nombre, y/o la contraseña del campo siguiente, no tendrás acceso al sistema.
Introduce ahora la contraseña para acceder a esta cuenta. Has de repetirla porque así Ubuntu se asegura de que no cometes errores al teclear. Esta contraseña será también la contraseña del usuario administrador y Ubuntu te la solicitará en numerosas ocasiones, por ejemplo, al intentar instalar una aplicación o al realizar una actualización del sistema. Apúntala también, si es necesario. No debes olvidarla.
Nota. Una buena contraseña es fundamental. Acceder al Sistema por personas ajenas al ordenador, virus, troyanos, máquinas robots... es muy sencillo si se utilizan contraseñas débiles. Ubuntu es un sistema mucho más seguro que los sistemas Windows pero nunca están de más ciertas consideraciones. Lo recomendable es utilizar caracteres alfanuméricos (y mezclar letras mayúsculas con letras minúsculas) porque la combinación posible de letras es casi infinita y, por supuesto, nada de usar datos personales (olvida eso de poner tu fecha de nacimiento o el DNI), ni fechas, ni combinaciones de números: cualquier sistema robot sería capaz de identificar una contraseña así en menos de una hora. Y utiliza contraseñas lo suficientemente largas.
Selecciona la opción Iniciar sesión automáticamente si quieres que cuando arranques con Ubuntu no tengas que introducir tu nombre y contraseña para acceder al sistema.
El asistente te permite seleccionar ahora una imagen que pueda identificarte. Si tienes Webcam en el equipo y es detectada correctamente incluso puedes hacerte una fotografía con ella para usarla como identificador. Puedes también seleccionar cualquiera de las imágenes que se muestran en la ventana. Haz clic en el botón Continuar para avanzar.
Si estás instalando Ubuntu en un equipo que ya dispone de un sistema Windows instalado el asistente te permitirá migrar la configuración y los documentos de Windows al nuevo sistema. Selecciona qué quieres migrar a Ubuntu: marcadores, carpetas de documentos, imágenes o música, fondo de escritorio, etc. Pulsa el botón Continuar para seguir.
Ubuntu 11.10 ya está listo para empezar a instalar. Ahora sí comenzará el proceso de instalación propiamente dicho: volcará – copiará los archivos necesarios y configurará el sistema para que todo funcione con normalidad cuando finalice el proceso.
Cuando este proceso acabe, un mensaje te solicitará que lo reinicies.
Haz clic en el botón Reiniciar ahora, espera a que Ubuntu expulse el CD, sácalo del lector y espera de nuevo a que el Sistema arranque, pero ahora desde el disco duro, desde la instalación recién finalizada.
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