Ubuntu es un sistema multiusuario. Esto quiere decir que está pensado para que pueda ser utilizado por muchas personas, incluso trabajando simultáneamente, garantizando así la confidencialidad de la información y la estabilidad del sistema.
Uno de los mecanismos más importantes para conseguir este objetivo es el referente a los niveles de acceso de los usuarios a la información del sistema. En un sistema GNU / Linux, no todos los usuarios del sistema pueden hacer el mismo uso de los recursos de que éste dispone. Esto se encuentra regulado por los derechos de acceso o permisos.
Veamos algún ejemplo concreto para que entiendas que significa esto de los permisos:
Aunque respecto a la configuración de usuarios y grupos, Windows y Linux utilizan procedimientos muy parecidos, lo cierto es que el tratamiento de los derechos de acceso es bastante diferente. En Linux cada usuario está identificado por un nombre y una contraseña y cada archivo es de la exclusiva propiedad de un usuario y de un grupo. Cada usuario posee su propio directorio personal, y él, y nadie más que él, es el dueño de esa carpeta. Aparte, claro está del root o superusuario, que tiene libre acceso a todo el sistema y, por tanto, puede acceder a las carpetas personales de los diferentes usuarios del sistema. Pero, al margen del root, el resto de usuarios tienen siempre privilegios limitados y únicamente serán soberanos en su carpeta personal.
Esto supone, en resumen, que para que otras personas puedan acceder a ellos, cada usuario deberá configurar los permisos de sus archivos y carpetas y, por supuesto, el usuario root o superusuario podrá establecer qué permisos corresponden a cada archivo y carpeta del sistema.
Puede darse la circunstancia, por ejemplo, de que no puedas acceder al contenido de un disco duro externo o de un lápiz USB al no ser el propietario de las carpetas y archivos en ellos contenidos e incluso que no puedas ejecutar un determinado programa o herramienta porque sólo puede hacerlo el usuario root del sistema. Para solventar estas dificultades no tendrás más remedio que modificar el sistema de permisos del archivo o directorio en cuestión.
Puedes encontrar esto de los permisos un poco confuso, pero en realidad es realmente bastante simple de entender. Los permisos pueden ser permitidos o denegados al propietario del archivo o carpeta (tú), a un grupo específico o a otros (cualquier otro).
Tradicionalmente, estos permisos se nombran como sigue:
Tanto el root como el propietario de la carpeta pueden modificar los derechos de acceso a la misma. En este momento, ellos y sólo ellos dos, podrán realizar algún tipo de acción sobre la carpeta. Por lo general, no tendrás que preocuparte mucho sobre los permisos de tus propios archivos ya que eres realmente el único que tiene acceso a tu cuenta de usuario. Una posible excepción podría darse cuando transfieras o copies archivos desde un CD a tu disco duro. En este caso, los archivos estarán protegidos contra escritura, y por tanto, no podrás alterarlos hasta que cambies sus permisos.
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